Pues aquí estoy con mi tercer texto/artículo//idea. Esta vez no voy a hablar de ninguna experiencia propia ni ninguna carrera. Quiero hablar de un problema que como runner/trailrunner/ciudadano me concierne. Y en ciudadano es donde me quiero meter. Ya no es una cosa que afecte solo a flipados de esto de correr por el monte, sino que va un paso mas allá, y es lo preocupante.

Como bien habréis averiguado por el titulo los mas avispados me estoy refiriendo a la problemática de ponerle puertas al campo. Ese vicio que estamos viendo y viviendo de la mano de algunos políticos y mandamases, que ponen nuestro bien mas preciado, el campo, el aire que respiramos, la libertad para poder campar por donde nos dé la gana, al servicio del billete. Cierres de caminos, vallados de fincas bestiales que se comen el monte literalmente, dejándote solo el camino para poder transitar.

Y el problema son las noticias que no paran de llegarnos. Multas astronómicas por molestar cazadores. Sanciones por meterse en caminos. Trampas (mortales en algunos casos) a ciclistas por “espantar los animales de la finca”. Creo que hay un fallo en el concepto de disfrutar el campo enorme. No somos terroristas, no le hacemos mal a nadie, ni siquiera estamos pidiendo unas instalaciones deportivas acojonantes, no estamos pidiendo lo elemental. Estamos pidiendo algo que ya existía antes que las leyes, antes que la pólvora, antes que la pólvora, antes que las vallas, antes que las fincas, antes que la caza, incluso, antes que el propio hombre: nuestros montes, nuestros campos, nuestro hábitat.

Es inevitable para algunos concebir la vida sin esos momentos en los que nos sentamos en una piedra, y nos quedamos mirando un árbol, o un pájaro, una planta, un charco, un arroyo, o el cielo, y nos ponemos a pensar en nuestras gilipolleces. Sin ese momento de satisfacción cuando vas paseando al perro, o vas corriendo, o empieza a chispear y aparece de la nada ese olor a tierra húmeda. Esos momentos son y deberían ser de disfrute obligatorio para todos y cada uno de nosotros. De ahí el título de este texto, ¿No se le pueden poner puertas al campo? La respuesta es clara, podrán poner puertas, mosquiteras en las ventanas, y aún así las moscas cojoneras se seguirán colando. Nos seguiremos colando. Por muchas multas de 200.000 euros que nos quieran poner por pasar por zonas donde los mas pudientes del país pegan tiros alegremente a criaturas que no tienen culpa, esas moscas, nosotros, seguiremos intentando atravesar esas mosquiteras.

Anuncios