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Este artículo (no sé si está bien llamar artículo a esto, porque siempre me lío con los párrafos y no sé donde acabar uno y donde empezar el otro, y lo hago un poco al azar) va a tratar un poco sobre lo que vienen siendo las limitaciones que se nos anteponen antes de que nosotros mismos choquemos contra ellas. Son una especie de muros que aparecen en el camino, pero lo curioso es que no los vemos, simplemente nos fiamos de algo que nos hace indicar que ese muro u obstáculo está ahí. Esto se puede aplicar a todos los ámbitos de la vida.

Siempre en algún momento de nuestra vida, hemos escuchado esa frase que nos tiraba por tierra todo lo que nuestra cabeza empezaba a construir. Esa frase a veces hace acto de presencia de varias formas, que pueden ser “a ti se te va la puta cabeza”, “pero donde vas, flipao”, “jajajaja, si o que”, “ni de coña”.
Me gustaría llevar estas frases al ámbito que más domino, las limitaciones físicas, y las veces que he oído “no vas a terminar” o alguna de las ya citadas anteriormente.

Es un tópico, lo sé. Ya hay muchos motivadores en youtube y demás redes sociales, pero me apetecía soltar mi opinión al respecto aquí, en estos párrafos. No escuchéis ninguna de estas frases, vengan de donde vengan. Nadie, nadie, nadie, nadie, (y cuando digo nadie, hago referencia a que no existe ninguna persona, es decir, nadie) está capacitado para decir donde está tu techo. Si quieres que existan topes en tu vida, póntelos tú mismo, pero no dejes que nadie los ponga por ti, ya que nadie sabe realmente como funciona vuestra propia cabeza, y mucho menos de lo que son capaces de hacer vuestra cabeza y vuestro cuerpo trabajando juntos.

Se dan casos una y otra vez de gente que rompe barreras, gente que no ve sus limitaciones, gente que nunca ha escuchado esos “no puedes”, gente que sabe que esas limitaciones vienen impuestas por el exterior. Solo el “que no puede” sabe lo que ha trabajado, sabe lo que ha sudado, sabe lo ha sufrido, sabe lo que ha entrenado, como para que venga un gilipollas a decirte “no vas a acabar una media maratón, 21 km son muchos” cuando a lo mejor llevas meses corriendo como un cabrón, haciendo kilómetros, poniendo un pie delante del otro durante horas, sufriendo muchísimo, porque “el que no puede” sabe que puede.
Hay una frase que personalmente me encanta, y que no me canso de repetírsela a los que dudan mínimamente de ellos mismos: “el último en una carrera siempre tendrá detrás a todos aquellos que nunca se atrevieron a intentarlo”. Y es así. También hay otra que dice “está triste la perra cuando el perro le falta, pero mas triste está el perro cuando la perra es mas alta”, pero eso no es una limitación, es una putada.
Así que nada, no dejéis que nadie descubra vuestras barreras y límites, porque es una tarea intrínseca a nuestra condición humana. La única forma de toparse con esas barreras y limitaciones es chocando frontalmente contra ellas, y una vez las conocemos, trabajar en vencerlas, en humillarlas, en obligarlas a formar parte de nuestro pasado, porque a fin de cuentas, es lo que somos, el resultado de las limitaciones que nos hemos pasado por la piedra, somos la suma de todos esos esfuerzos que otros infravaloraron.

Así que ya sabéis, no escuchéis a vuestra madre cuando os diga que 10 kilómetros son muchos, pero tampoco escuchéis a Kilian Jornet diciéndoos cuan dura es una prueba, porque ninguno de los dos sabrá jamás de lo que sois capaces.

P.D: Que nadie malinterprete el ejemplo de Kilian Jornet, y que nadie crea que superarlo sería fácil, porque Jornet es mucha tela, es un simple ejemplo. Además a Kilian Jornet le da absolutamente igual lo que hagáis. A vuestra madre le da menos igual, pero aún así uno conoce con mayor exactitud sus limitaciones que su propia madre.

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