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Quería hacer una especie de crónica de la carrera que corrí el otro día, el 15/02/2015. Y diréis, “pero pedazo de gilipollas, ¿No lo podías haber hecho el día de después en lugar de hacerlo 2 semanas y pico después? “ Pues sí, lleváis razón los que penséis así, pero bueno, soy así de listo, y son muchos años ya, como para enderezar el árbol ahora…
Vamos a meternos en materia y vamos a ir paso por paso contando los acontecimientos. Primero, voy a hablar de la inscripción, la cual realicé de chiripa. Lo típico, sales de clase un jueves, y te vas a la biblioteca, donde hay un internet estable (digo esto porque donde yo vivo el internet funciona como un perfil de altimetría de una carrera por montaña, es decir, como le sale de los cojones) y vas a ponerte a estudiar. Pero te pones a mirar carreras de montaña, y te lías. Y das con una carrera en Bienservida. Ese mismo fin de semana. A 35 km de mi pueblo. Se me pusieron los ojos como a Nobita cuando Doraemon se sacaba los inventos esos de mierda del bolsillo/sistema digestivo que tenía. Estaba emocionado, hacía mucho que quería hacer una de estas. Total, que me pongo a mirar, y el plazo de inscripción estaba cerrado. Me pongo en contacto con la organización pensando “voy a llorarles a ver si me inscriben en B”, al final me dicen que habían ampliado el plazo, y que acababa ese mismo jueves. Pues solucionado. Inscrito.
Llega el domingo, día de carrera, no hacía frío, pero hacía un día de mierda. Pero que cojones, había que correr, y para correr nunca hace mal día. Salvo que hubiese 70 cm de nieve, y hubiese una pandilla de tiranosaurus rex jugueteando por el monte, pero que tampoco sería un gran problema, con llevar un palo y ganas, solucionado. Volviendo al hilo, voy, me cambio, me pongo a estirar, lo que se suele hacer, vamos.
Y ahora vamos a hablar del recorrido. Espectacular. A todos los niveles. Gran error no mirar mas detenidamente el perfil de altimetría, pero fue espectacular. Empezamos a salir del pueblo, y empieza una cuestecilla, saliendo del pueblo. Todo jiji jaja. Al trote suave, todo iba bien. Hasta que me percaté que la subida no paraba. No había trote que valiese. No llevaba ni dos kilómetros, y ya estaba pensando “esto no lo acabo yo ni montado en un tractor pala”. Parecía como si cuatrocientos yorkshires (de esos que llevan un kiki en la cabeza, y que solo sirven para ladrar y para peinarlos y ponerles modelitos, porque cuando te compras el perro, viene con un armario de accesorios…) me estuvieran mordisqueando los tobillos y los gemelos. No podía ni andar, y me estaba viendo jodidamente jodido, aquello era superior a mis fuerzas, ni andando se me calmaba la sensación… Después de 5 kilómetros subiendo, por fin, dejamos de subir. Subida bonita e impresionante donde las haya, incluso con zonas donde había nieve, y donde nos caía el agua de las agujas de los pinos cuando el viento los agitaba.

Una sensación impresionante. Entonces la situación cambió drásticamente. Pasé de pasarlo jodidamente mal, a disfrutar, el paisaje era espectacular, sendas pedregosas entre árboles, niebla, las piernas empezaban a funcionar… . Empezamos a bajar, hasta el kilómetro diez, mas o menos, donde estaba el segundo avituallamiento. Daban ganas de quedarse, nosotros, los corredores, muriéndonos, y en el avituallamiento un par de toldos cortando el viento, y una pequeña hoguera, con su respectiva parrilla de no recuerdo que carne, preparándose para ser devorada. Y yo comiendo dátiles y bebiendo Aquari*s como si me fuese la vida en ello (lo escribo así por si me demandan por publicidad indebida, que nunca se sabe) . La vida es dura, pero bueno, nuestro trabajo allí era otro. Después de unos segundos, o incluso un par de minutos, reemprendo la marcha. Ahora tocaba llano un par de kilómetros, y luego una subida corta. Tan dura como espectacular. El agua corría por todos sitios, había un pequeño salto, y daban ganas de quedarse allí. Si no fuese porque iba como una sopa, y hacía un frío del copón. “Mejor otro día vengo y admiro el paisaje mas tranquilamente”, me dije. Se acaba la subida, y me acoplo con un chaval de un pueblo de Albacete y que creo que era tocayo mío. De Cenizate, si mal no recuerdo. Se sabía bastante bien el camino, y me ayudó bastante indicándome y dándome consejos. Llegamos al punto mas alto, y ahora tocaba lo bueno: bajar hasta el pueblo. Unos 7 kilómetros de bajada aproximadamente. Con barro, pisando charcos, manchándome (que esto es lo mejor, ¿quién te va a culpar por mancharte en un trail con barro?)disfrutando cada zancada…

“Ya podía haber empezado la carrera cuesta abajo, me cago en diez” es lo que pensé. Llegué a meta un poco antes que mi compañero de penurias en los últimos ocho o nueve kilómetros, por ansia viva y hacer el último kilómetro a tope ( y pudiendo abrirme la cabeza, todo sea dicho).

El resumen. Carrera espectacular, no solo por mis sensaciones (que haciendo balance fueron buenísimas) sino por el circuito, muy bien balizado, el ambientazo que había (no olvidemos que Bienservida tiene 800 habitantes, y había 400 participantes entre la carrera popular y la carrera trail), el sufrimiento de la carrera, los avituallamientos, la niebla… Lo de la niebla parece una gilipollez, pero en tu cabeza le pones una banda sonora de Hans Zimmer, y ya aquello es mas épico que los entrenamientos de Rocky

Balboa.
Para finalizar dos cosas: primero, darle la enhorabuena a Bienservida por las cosas bien hechas, y en segundo lugar, animar a todo aquél que tenga en mente probar con un trail, porque si os gusta correr, esto va mas allá.

Aquí os dejo el perfil y una foto que me gustó mucho (no porque salga yo, sino por la situación):

altimetria bienservida

Perfil de altimetría II Trail Bienservida

Yo soy el retrasado de los dos trapos. La tontería de los niños chocando la mano, a mi personalmente me alienta muchísimo. Estos gestos nos dan alas cuando no nos quedan piernas.

 

P.D: Espero que no le moleste al fotógrafo que le tomase la foto prestada, ni al otro corredor que sale en la foto que publique esto aquí.

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