Aquí va la crónica de la carrera que se disputó (joder que técnico queda) el domingo 08/03/2015 en Elche de la Sierra, que formaba parte de una competición de Desafíos en Sierra de Segura, o algo así, no estoy muy seguro. Lo siento, no puedo memorizar tantos nombres, y al final me hago la picha un lío y a lo mejor me he inventado algo, pero creo que eran así.
Bueno, la cosa fue de la siguiente forma. La semana anterior, en una ruta/carrera/quedada que organizó mi club, el Quinto Aliento de Ciudad Real, (muy guapa, en el entorno del embalse del Vicario, a unos 10 km de Ciudad Real) me tuve que retirar por gilipollas, por arrastrar unas molestias en uno de los dos cuádriceps (porque tengo dos jijiji). Total, que toda la semana de reposo, hasta que llegué el viernes a mi pueblo, me probé, salí por allí, subí, bajé, crucé el pueblo, provoqué algún “pero donde coño va el gilipollas ese” y también algún “la virgen que ligero va ese”, y también alguna que otra mirada de incredulidad de algún niño y /o persona mayor. Volviendo al tema que nos concierne, que me probé, y estaba todo ok. Esto fue el viernes. El sábado me dediqué a pasear y a sacar los perros, que tengo dos. Uno se llama Simba y otro se llama Rufo. Preciosos los dos.
Y… llega el puto domingo. Mejor dicho, llega mi hermana a las 5:40 de la mañana y me dice, “eh, levántate”. Yo flipando. Mi cabeza se inundó de pensamientos abstractos, porque, a esas horas no me imaginaba que el pueblo estuviese montado, ni las carreteras, ni nada. Pero me equivocaba. Después de pelearme con sábanas, pijama, almohada, mantas… Me dispongo a salir de la cama, desayuno, que si mal no recuerdo, fueron un par de magdalenas, y un vaso de leche con un par de cucharadas de Cola Cao pirata. Y partimos.
Definitivamente era noche cerrada. Arrancamos y tenemos algo así como una hora y pico de viaje, que se me hizo corto, porque los paisajes eran espectaculares: Unos picos, unos desniveles… pufff, impresionante. Pasamos por Riópar, y me viene a la cabeza una imagen del futuro: mi yo allí dentro de un mes ante lo que será el desafío mas duro de mi vida hasta ese día: mi primer ultra. Pero no tocaba eso, tocaba disfrutar y aprender en otra carrera.
Llegamos a Elche de la Sierra. Eran las 8 de la mañana, y ya había un ambientazo. Me encuentro con bastante gente, y me sorprendió gratamente la presencia de tantísimas mujeres. Según la organización, fue mitad y mitad la presencia. Espero que nadie malinterprete mis palabras, me sorprendió para bien, obviamente, y ojalá que todas las carreras fueran así. Por algún motivo que desconozco las mujeres no suelen animar tanto a este tipo de eventos, pero bueno, esperemos que la cosa cambie con el paso del tiempo, y esto del running se vaya afianzando en los ámbitos populares, ya que a esto se puede animar todo el mundo, no hace falta ser una Pedroche de la vida. Los que van normalmente a carreras saben de lo que hablo, donde la presencia femenina ronda un 10-20 % y es bastante deprimente.

Lo que iba diciendo, lo de siempre: cojo el dorsal, me cambio, caliento, estiro, parada en boxes, sigo estirando y a la línea de meta. Vi a un antiguo compañero de carreras, con quien compartí unos kilómetros en el trail de Bienservida, Ángel, del club El pinar de Villarobledo, un tío cojonudo, y corre bastante (bastante bastante). Se da la salida y empieza el show. Una senda que nos hace serpentear entre acequias y huertas durante unos 2-3 kilómetros. Empezamos a subir levemente, y subimos el primer repecho. Todo jiji jaja. Y después de eso vino una bajadita cabrona, jodidamente cabrona, bueno, no tan jodidamente cabrona, cabrona a secas, donde eché en falta mas desparpajo a la hora de bajar, y donde noté mis carencias en este tipo de terrenos (iba cauto, cautísimo, como esas dos monjas que van en Peugeot 206). Luego vino una zona mas o menos buena, llana, sin sobresaltos, y después otra bajada, algo compleja para mi gusto. Primer puesto de avituallamiento, me adelanta Ángel deseándome suerte. Me dedico a beber Aquar**** (no sé si en los blogs se pueden hacer publicidad de estas cosas) para recomponerme y seguimos por una bajada algo mejor que las anteriores. Luego viene una zona de llaneo con caminos anchos, y es donde más cómodo fui, apretando un poquito (no lo puedo negar, mis orígenes son el asfalto y el llaneo). Aquí volví a pillar a Ángel, y llegamos juntos a la primera subida dura. Una subida formada por múltiples zetas (múltiples=un cojón y medio) y que parecía no acabar. Hasta que acabó. En la subida, ya estábamos en el kilómetro 10, llego al puesto de avituallamiento, misma táctica: comer dátiles y beber isotónicas, y ale, a seguir dándole a las patitas. En esta zona no me crucé con ningún bicho viviente. La gran parte de la bajada fue muy sencilla por pistas, combinándose con sendas muy fáciles.
Todo era felicidad y alegría. Hasta que llegó el río. EL RÍO. Lo hicieron muy bien. La organización fue pura astucia. Aún me faltaban unos metros para llegar al río, cuando estaba escuchando el barullo del grupo de gente animando. Y claro, uno que viene corriendo, motivado, no lo va a parar un río. ¿O sí? Llego al río, sin molestarme siquiera en ver la profundidad que tenía, y meto la primera zarpa a tumba abierta, sin cuestionarme nada. Se me juntó todo. Cuando fui a meter la segunda pierna, ya no había vuelta atrás, el hostiazo era irremediable. Me di una señora hostia, y me clavé una piedra en la rodilla, que se me juntó con la temperatura del agua, que debía rondar los -700 ºC (espero que esto no lo lea nadie de ciencias y me joda el chiste), pero bueno, estaba la gente onfire, había que hacerse el duro. Me salté el puesto de avituallamiento, iba fresco (fresquísimo, jeje) con un par de kilos de más en agua pero bien. Estamos ya en el kilómetro 15.

Empieza un sube y baja, pista, senda… hasta el kilómetro 18-19. Era muy gracioso verme todo el recorrido mirando el perfil de altimetría (que lo llevaba impreso en el dorsal) y decir “debo estar por aquí, si”, “anda mira, esta subida debe ser esta”. Pues en el kilómetro 18-19 nos esperaba el regalito. No hacía falta ser un genio, solo mirar el perfil, para ver que aquello iba a ser duro. Una subida de las de a cuatro patas. Dura. Durísima. Con tramos en los que pensé “si me despeño ahora, a mi madre no le haría ni puta gracia” así que no me despeñé y seguí.
Y termino de subir y pienso que me queda lo bueno, la bajada. JEJEJEJEJE. Que risa. Me acabé conformando con acabar esa bajada entero, tras varios resbalones y un par de sustillos. Muy dura. Pero repetiría. Después de la bajada, repetíamos el serpenteo entre acequias y huertas, hasta llegar al pueblo.
¿Balance de la carrera? 10/10. No tiene nada criticable, a pesar de escuchar algún que otro corredor diciendo “esto era popular, no me ha gustado nada” y llegase pidiendo oxígeno a la meta (lo cual me parecía irónico). El circuito me pareció impresionante, combinando terrenos muy técnicos en la parte final con sendas muy “corribles” y pistas en muy buen estado. La organización espectacular, con una buena comida postcarrera (me da apuro escribir esto así, pero es que no sé plasmarlo de otra forma) y la gente del pueblo volcadísima, con muchísima animación en los puntos clave, y muchísimos chavales animando, lo cual es alentador. Repetiría sin dudarlo, claramente.

Solo me queda escribir unas palabrejas en agradecimiento a mi hermana. Sin ella nada de esto sería posible. Ni correr, ni crónicas, ni pollas en vinagre. Muchas gracias.

Y aquí acaba esta crónica. Me he explayado un poco, pero espero que os guste y os echéis unas risas y seguir agradeciendo vuestras lecturas.

Aquí os adjunto unas fotillos del día.

DSC_4194

Esto lo cruzo yo en 3 zancás.

DSC_4195

Bueno, igual me hace falta alguna brazada también…

DSC_4196

Pues no está tan fría eh…

IMG_20150311_000745

Le he echado la foto al revés porque quería que se viese el perfil de altimetría, que fue mi lazarillo durante gran parte de la carrera.

Anuncios