Después de la paliza de la Lurbel en Riópar hace apenas 5 días, y ya mas o menos recuperado, me apetecía escribir algo, pero todavía estoy asentando ideas respecto a la carrera asi que prefiero esperar. Hoy quiero hablar de otra cosa, que me parece mas importante, dado que sin ella, los runneres/locosquecorremos/putosenfermos no seríamos una mierda: El apoyo.

Además, a mi me parece que damos la impresión de ser unos chulos prepotentes ególatras que solo nos importamos a nosotros mismos, y que solo nos gusta subir nuestras fotitos, y fardar de nuestros tiempos. Como se suele decir, habrá de todo, pero todo esto del postureo lo hacemos para que la gente sepa a lo que nos dedicamos y tengamos esa dosis de reconocimiento externo de nuestras odiseas. Pero si analizamos la situación, no seríamos nadie si no fuera por esas personas que nos esperan en la meta, esas personas que nos animan en cada subida, esas personas que te gritan y te dicen “vamos que esta es la última subida” aunque sea mentira, a esos niños que te chocan la mano, a esas personas que te vitorean en meta sin siquiera conocerte, pero no les hace falta, a todos aquellos que sin necesidad ninguna, se ponen un peto que pone “organización” y se ponen a pasar calamidades en lugar de estar en su sofá, a esa gente que sin necesidad alguna, se pone a hacer bocadillos para un puesto de avituallamiento, o se ponen a servir agua o refrescos o isotónicas, y sin siquiera tener tiempo para verles las caras a los que llegan, comen y se van, a veces sin dar las gracias ya sea por falta de educación o de aliento, a esos que balizan una carrera dos días antes, y el día de la salida se levantan a las mil para comprobar que el circuito está bien y que no hay ningún problema.

Son innumerables las labores que desempeña el voluntariado y no reciben nada a cambio, así que qué menos que escribir estas palabras en señal de eterna gratitud, y para recordarles que aunque no lo expresemos, vuestro apoyo es vital para que nosotros podamos seguir avanzando.

Y bueno, yendo a mis vivencias personales, que menos que transplantar este artículo a mi vida, y agradecerle eternamente a mi hermana, mi manager, mi fan número uno, mi ángel de la guarda incansable, viajando a las tantas de la madrugada, echando fotos, persiguiéndome en sendas, llevándome a pueblos donde cristo dio las tres voces, metiéndose palizas de cientos de kilómetros para verme exhausto cruzar la meta, haciendo lo posible y cuadrando su vida para que yo pueda correr. Muchísimas gracias.

P.D: Respecto a la crónica del Ultra Trail de la Lurbel, espero que para la semana que viene sea capaz de condensar toda la información que tengo en la cabeza, porque son muchas horas a contar en muy poquito tiempo, que sé que los tochos largos se hacen pesados de cojones a la hora de leerlos.

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Aquí una fotillo a las 4:30 de la mañana con mi hermanita en Riópar, con dos-tres horitas de sueño.

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